Silencio gótico,
luz de vitral,
vestido de organza.
Una boda contada en blanco y negro, como las películas que nadie ya hace.
Cubrimos preparativos en familia, ceremonia en la catedral, retratos al atardecer en el jardín y salida. Trabajamos a 85 mm con luz disponible: el oficiante no nota la cámara, la familia no posa, y los detalles pequeños — un anillo, una madre mirando el vestido, un velo bordado — quedan tan grandes como el altar mayor.





































