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Ana Guerra y Leire Martínez en la Plaza Mayor: dos salidas de un concurso de televisión, veinte años después

Ana Guerra y Leire Martínez cerraron la penúltima noche de las fiestas de Valladolid con dos conciertos gratuitos y seguidos en la Plaza Mayor. Las dos llegaron por el mismo sitio, un concurso de televisión, y las dos han pasado años haciéndose un repertorio propio. Acabaron cantando juntas pasada la medianoche. Quiénes son, qué pasó esa noche y 90 fotografías.

IFecha
13 de septiembre de 2026
IISección
Eventos
IIIFotografías
90
IVLectura
7 min
Ana Guerra echa la cabeza hacia atrás cantando mientras la bandera arcoíris vuela a su lado

El sábado 12 de septiembre, penúltima noche de fiestas, la Plaza Mayor de Valladolid tuvo dos conciertos seguidos y gratuitos: Ana Guerra a las 21:30 y Leire Martínez a las 23:00. Las dos llegaron al escenario por el mismo sitio —un concurso de televisión— y las dos han pasado años haciéndose un repertorio propio. Acabaron la noche cantando juntas, y ya era domingo.

Ana Guerra, nueve años después

Salió quinta de la edición de Operación Triunfo de 2017, la que devolvió el programa a la televisión, y en enero de 2018 ya tenía el número uno del país. «Lo malo», a medias con Aitana, se quedó en cinco discos de platino. Es una adaptación: nació en inglés como «Boy No Good» y la pasó al español Brisa Fenoy. Se presentó a la preselección de Eurovisión y quedó tercera, detrás de «Tu canción».

Lo que vino después se cuenta menos, y es lo que la trajo a la Plaza Mayor. Dos EP, Reflexión (2019) y Érase una vez (diciembre de 2023), y dos álbumes: La luz del martes (2021) y Sin final, de septiembre de 2024, diez canciones con Chenoa y Coti dentro. En 2025 publicó «La llama» y se echó a la carretera con Hilo Rojo, la gira con la que tocó aquí.

El pase de Ana Guerra

Nuestro primer fotograma es de las 21:23:10, siete minutos antes de la hora anunciada y todavía con luz en el cielo: la cámara va a ISO 200, que en un concierto de noche no se ve nunca. Detrás, su apellido en neón rojo. El escenario venía vestido con el rótulo de la gira.

Ana Guerra canta subida a una plataforma con su apellido escrito en neón rojo detrás
Nueve y veinticinco. El fondo del escenario es su nombre en neón rojo, de la gira Hilo Rojo.
Ana Guerra canta con la mano en el pecho, recortada sobre las letras de neón rojo de su apellido
A 200 mm, con el neón ocupando el fondo entero.
Ana Guerra canta con un brazo extendido hacia el público, con el neón rojo detrás
Tres segundos después, un poco más abierto: a 133 mm entra parte del suelo del escenario.
Ana Guerra canta ante el micrófono de pie bajo una luz azul, con el bajista desenfocado detrás
A 70 mm, la focal más corta del 70-200. El azul es el primer cambio de luz de la noche.
Ana Guerra canta con un brazo extendido entre el humo, con la batería al fondo
Nueve y veintisiete. El humo empieza a llenar el escenario y el fondo se va.
Ana Guerra se lleva una mano a la frente mientras canta, con el pelo suelto sobre un fondo azul
A 131 mm sobre el azul, que es el color que más se repite en su pase.

A las 21:32 apareció la bandera arcoíris y se le quedó puesta sobre el hombro. No fue un gesto de paso: la sacó dos veces, y por medio habló del amor y de querer en libertad.

Ana Guerra canta con una bandera arcoíris sobre el hombro y el brazo abierto, bajo una luz morada
Nueve y treinta y dos: sale la bandera arcoíris y se queda puesta un buen rato.
Ana Guerra canta con la bandera arcoíris sobre el hombro, con el neón rojo desenfocado detrás
A 121 mm, con la bandera y el neón en el mismo plano.
Ana Guerra, de cuerpo entero y en vertical, canta con la bandera arcoíris ante el rótulo de neón de su gira
Vertical a 70 mm: el plano entero, con «Hilo Rojo Tour · Ana Guerra» detrás.

Después vino el cuerpo del concierto, que es donde entra la segunda cámara. El 70-200 venía trabajando desde el principio; a las 21:37 se le sumó el 35-150 a f/2.8, y con él cambian el color y la profundidad de los planos.

Primer plano de Ana Guerra cantando con las dos manos en el micrófono bajo una luz morada
A 200 mm y f/4, el plano más cerrado que da el 70-200 desde donde se estaba.
El rótulo de neón rojo «Hilo Rojo Tour · Ana Guerra» encendido sobre el fondo negro del escenario
A 35 mm, sin nadie dentro: el rótulo solo. Es la única foto del pase que no lleva persona.
Ana Guerra levanta el micrófono con la mano en la cadera, iluminada de naranja y verde
Diez menos cuarto, con la luz virando a naranja.
Primer plano de Ana Guerra cantando sobre un fondo marrón oscuro, con el pelo sobre la cara
Aquí entra la segunda cámara, el 35-150 a f/2.8, y la luz cambia por completo.
Ana Guerra canta señalando al público con el brazo estirado, sobre un fondo azul intenso
Dos segundos después. A f/2.8 el azul del fondo queda limpio.

La bandera volvió a las 21:47, esta vez en movimiento, y se quedó un par de canciones más.

Ana Guerra canta señalando al frente con la bandera arcoíris sobre el hombro y el neón rojo detrás
Nueve y cuarenta y ocho. A 93 mm cabe la bandera entera y el rótulo.
Ana Guerra levanta el brazo cantando con la boca muy abierta, con la bandera arcoíris al hombro
Un segundo más tarde, con el brazo ya arriba.
Ana Guerra, de cuerpo entero y en vertical, canta sobre un fondo azul con los monitores a sus pies
Vertical a 200 mm desde la otra cámara, con las cuñas de monitor en primer término.
Ana Guerra canta con las dos manos levantadas, iluminada de naranja y morado
El mismo segundo que la anterior, con el 35-150. Dos cámaras, dos encuadres, un instante.
Ana Guerra canta cruzando un brazo ante el pecho bajo una luz morada
Catorce segundos después, ya solo en morado.

A las 22:01 llegó el tramo más físico del pase. Siete fotogramas seguidos en cuatro segundos, del mismo grito: se doblaba, abría los brazos, señalaba al público. Aquí van los dos extremos.

Ana Guerra canta con la cabeza echada hacia atrás y una mano en la frente
Diez menos siete. A 200 mm y f/4, ISO 1600.
Ana Guerra canta inclinada hacia delante, entre luces azules y rosas
A 185 mm, con el azul y el rosa mezclándose en el mismo plano.
Ana Guerra y el teclista, muy juntos tras los teclados, entre humo y luz azul
Nueve y cincuenta y siete, en el teclado. El teclista es Víctor Elías, su director musical y su marido.
Ana Guerra mira hacia arriba mientras canta, con el teclista desenfocado al fondo
Las diez en punto. A 200 mm, con el teclado al fondo.
Ana Guerra canta bajo una luz verde, con un guitarrista desenfocado detrás
El verde entra media hora larga después del arranque.
Ana Guerra canta con fuerza ante el micrófono de pie, con el teclista detrás
Las diez y un minuto, y empieza el tramo más físico del pase.
Ana Guerra canta señalando al público con el brazo estirado hacia abajo
Siete segundos después. A partir de aquí no se está quieta.
Ana Guerra canta con el cuerpo girado y el brazo atrás, con el micrófono pegado a la boca
Diez y un minuto y veintiún segundos.
Ana Guerra canta con la boca muy abierta y los dos brazos extendidos a los lados
Tres segundos después, con los brazos ya del todo abiertos.
Ana Guerra canta con la mano en el pecho bajo una luz verde
A 200 mm y f/4. El 70-200 se queda aquí: es su último fotograma de la noche.

Y a las 22:11 pasó lo que no estaba en ningún guion. El teclado de su banda lo lleva Víctor Elías, que es su director musical y su marido desde el 30 de octubre de 2024. Ana Guerra se acercó al teclado, se inclinó por encima del portátil y le dio un beso, con la Plaza Mayor delante y el humo azul tapándolo a medias.

Ana Guerra canta de cuerpo entero entre humo azul, con el escenario en penumbra
Diez y cinco. A partir de aquí solo queda la cámara del 35-150.
Ana Guerra se inclina sobre los teclados para besar al teclista, entre humo y luz azul
Diez y doce. Se acerca al teclado y le da un beso a Víctor Elías delante de la Plaza Mayor entera. A 150 mm y f/2.8, con el humo haciendo el resto.

El final fue al revés que todo lo anterior: la luz se redujo a un foco y el fondo se fue a negro. A las 22:15 empezaron los fuegos del Caño Hondo, al otro lado del río, mientras ella seguía cantando. La plaza no se movió. Nuestro último fotograma de su pase es de las 22:16:17.

Ana Guerra canta bajo una luz verde con el brazo recogido
Diez y cuarto, con la luz otra vez en verde.
Ana Guerra canta casi a oscuras, con el teclista iluminado al fondo
Un minuto después. El escenario baja a negro y deja solo dos figuras.
Primer plano de Ana Guerra cantando con los ojos cerrados bajo una luz verde
A 150 mm y f/2.8, ISO 1600.
Ana Guerra canta en penumbra, apenas separada del fondo negro
Diez y dieciséis. La luz se reduce a un foco y el fondo se va a negro.
Ana Guerra canta con el brazo extendido hacia el público, recortada por un foco sobre fondo negro
Un foco, fondo negro y nada más. Es el plano que pedía este concierto desde el principio.
Ana Guerra canta con el brazo hacia delante y la cara tensa, sobre el negro del escenario
Las 22:16:17: nuestro último fotograma de su pase. Un minuto antes habían empezado los fuegos al otro lado del río.

Leire Martínez, y el disco que por fin lleva su nombre

La historia de la otra es más larga y más rara. Leire Martínez se dio a conocer en Factor X en 2007, y ni siquiera lo ganó: la eliminaron en la gala anterior a la final. Después anduvo cantando con orquestas y grupos pequeños hasta que le sonó el teléfono. Era Haritz Garde, el batería de La Oreja de Van Gogh, que se había quedado sin cantante: Amaia Montero había dejado la banda en noviembre de 2007.

Entró en julio de 2008 y se quedó dieciséis años, hasta octubre de 2024. Dieciséis años poniéndole voz a un repertorio que se había escrito antes de que ella llegara, con la comparación permanente con quien cantaba antes. El 14 de octubre de 2024 el grupo anunció que se acababa.

Y aquí viene lo que casi todo el mundo cuenta mal, porque las dos cosas no pasaron el mismo año. La vuelta de Amaia Montero no se anunció hasta el 15 de octubre de 2025, casi exactamente doce meses después de la salida de Leire. En el mismo comunicado se anunció también que se iba Pablo Benegas, el guitarrista.

El 20 de febrero de 2026, Leire Martínez publicó su primer disco a su nombre: Historias de aquella niña. Doce canciones, con Edurne, Miranda!, Andrés Suárez y Abraham Mateo. Después de diecisiete años cantando lo que habían escrito otros, el título del disco lo dice todo sin necesidad de explicarlo.

El pase de Leire Martínez

Salió a las 23:10, diez minutos tarde sobre el programa, y el pase no lo abrió ella: lo abrió su teclista, que es la otra voz del grupo y la que sostiene medio repertorio. Nuestro primer fotograma de la noche es suyo, no de Leire.

La teclista de la banda canta a su micrófono tras un teclado Yamaha, entre humo blanco
Once y diez. El pase abre con la teclista, que es la otra voz del grupo.
La teclista canta inclinada sobre el teclado mientras el humo le pasa por delante
Un segundo después, con el humo ya cruzando el plano entero.
Leire Martínez, de cuerpo entero, levanta el puño cantando con body blanco y falda negra
Vertical a 72 mm: el cuerpo entero y el puño arriba, casi al empezar.
Leire Martínez canta con el micrófono de mano, recortada por una luz roja a su derecha
Vertical a 78 mm. La luz roja de la derecha es la que manda casi todo el pase.
Leire Martínez canta agarrada al pie del micrófono sobre un fondo rojo y magenta
A 116 mm y f/4, con el fondo en magenta.
Leire Martínez canta con la boca muy abierta y las dos manos en el pie del micrófono
A 168 mm. El grito, de frente y sin nada alrededor.

El tramo de las 23:14 es el más movido de las dos horas y media. Gira sobre sí misma, señala arriba con un dedo, abre los brazos, se agarra al pie del micrófono y lo inclina hacia ella. La falda va un segundo por detrás del cuerpo en todos los fotogramas.

Leire Martínez canta de perfil bajo una luz naranja atravesada por franjas de sombra
Once y catorce. La luz pasa a naranja y aparecen las franjas del foco.
Leire Martínez gira sobre sí misma cantando, con el humo detrás y el pelo en movimiento
Dos segundos después, girando. A 81 mm, con el 1/500 congelando la falda.
Leire Martínez señala hacia arriba con un dedo mientras canta, entre humo
A 98 mm, señalando al cielo de la plaza.
Leire Martínez levanta las dos manos señalando arriba mientras canta
Un segundo después, con las dos manos.
Leire Martínez abre los brazos cantando con el pie del micrófono inclinado hacia ella
Y otro segundo más, ya con el pie del micro inclinado.
Primer plano de Leire Martínez cantando con el micrófono de mano bajo una luz cálida
A 180 mm, la focal más larga del 70-200 en este tramo.
Leire Martínez canta con la mano abierta hacia delante sobre un fondo naranja
Vertical a 97 mm, con el naranja llenando el fondo.

Detrás tiene una pantalla que cambia de imagen en cada canción, y eso hace de la iluminación una cosa distinta a la de Ana Guerra: aquí el color no viene de los focos sino de lo que se proyecta.

Leire Martínez canta junto al guitarrista, con la pantalla del escenario encendida en rojo detrás
Once y veintidós. La pantalla del fondo cambia de imagen en cada canción.
Leire Martínez canta con el micrófono de mano ante la pantalla encendida en verde y amarillo
A 103 mm, con la pantalla en verde.
Leire Martínez y la teclista cantan cada una a su micrófono, muy cerca la una de la otra
Las dos voces en el mismo plano, a 93 mm.
Plano abierto del escenario con la teclista a la izquierda y Leire Martínez a la derecha ante la pantalla
A 74 mm cabe el ancho del escenario: los teclados a un lado y ella al otro.
Leire Martínez sonríe mientras canta, recortada sobre un fondo rojo
A 80 mm. Aquí acaba el turno del 70-200 en este tramo.

A las 23:26 entró la segunda cámara y con ella el rojo pleno, del que la pantalla no deja escapar nada. Es el color que más se repite en su hora de concierto.

Leire Martínez canta con el micrófono de mano sobre un fondo rojo pleno
Entra la segunda cámara, el 35-150 a f/2.8, y el rojo se vuelve plano y limpio. ISO 400.
Leire Martínez levanta un brazo señalando mientras canta, entre humo rojo
A 82 mm y f/2.8, con el humo teñido de rojo.
Leire Martínez canta con la mano extendida hacia el público, entre humo y luz rosada
Once y veintiocho. Empieza el tramo largo de brazo en alto.
Leire Martínez canta con el brazo levantado y la mano abierta, entre humo
Dos segundos después. La cámara salta de ISO 1600 a 3200 sin que cambie el encuadre.
Leire Martínez levanta el brazo cantando, atravesada por un haz de luz lateral
Un segundo más tarde, con el haz de luz cruzando el plano.
Leire Martínez abre los brazos con el pelo al viento mientras canta
Y otro más: cuatro fotogramas seguidos del mismo gesto, y el pelo cambia en cada uno.
Primer plano de Leire Martínez cantando sobre un fondo rojo saturado
A 150 mm y f/2.8, con el rojo detrás sin un solo detalle.

Hay un fotograma a 35 mm, el más abierto de toda la noche, en el que ella se queda pequeña en mitad de un escenario negro. Después de cuarenta planos cerrados, ese recuerda el tamaño real de lo que hay alrededor.

Leire Martínez canta señalando hacia arriba con el dedo índice, sobre un fondo rojo y negro
Once y veintiocho y cuarenta y tres.
Leire Martínez canta con el brazo en alto, cruzada por las franjas de luz del escenario
El mismo segundo desde la otra cámara: las dos estaban disparando a la vez.
Leire Martínez canta con el brazo levantado bajo una luz cálida y marrón
Y la tercera del mismo segundo, con la luz ya virada a marrón.
Leire Martínez canta pegada al micrófono del pie, con el brazo recogido
Seis segundos después, otra vez en el pie del micro. ISO 4000.
Leire Martínez canta de perfil con el pelo suelto y el micrófono muy cerca de la boca
A 150 mm, de perfil y muy cerca.
Plano muy abierto del escenario con Leire Martínez pequeña en el centro, rodeada de negro
A 35 mm, la focal más corta de la noche: el escenario entero y ella dentro, pequeña.

A las 23:29 llegó su propia ráfaga: cuatro fotogramas en dos segundos, tres de ellos verticales, y en el último ya se está riendo.

Leire Martínez levanta el puño cantando, en vertical y sobre fondo oscuro
Once y veintinueve. Cuatro verticales seguidas en dos segundos.
Leire Martínez canta con el brazo estirado hacia arriba, en vertical
Un segundo después, con el brazo del todo estirado.
Leire Martínez se ríe con el brazo en alto mientras canta
El mismo segundo, en horizontal y desde la otra cámara.
Leire Martínez se ríe con el brazo arriba entre las luces rojas del escenario
La última de la ráfaga, ya riéndose.
Leire Martínez canta iluminada por una luz lateral suave, con el fondo en penumbra
ISO 320, el más bajo de su pase: aquí la luz frontal subió de golpe.
El guitarrista de la banda toca bajo una luz naranja intensa
El guitarrista, en naranja. A 150 mm y f/2.8.
Leire Martínez canta con el micrófono de mano sobre un fondo rojo oscuro
Once y treinta y dos, con el rojo ya muy bajo.

Y algo que en el pase de Ana Guerra no pasó: Leire se va a buscar a su banda. Canta de cara a la teclista, se planta delante del guitarrista, y en un momento la banda entera se agacha en corro sobre el escenario.

Leire Martínez señala al público con el brazo estirado, sobre un fondo azul
Vuelve el 70-200 a 200 mm, y con él el azul.
Leire Martínez y la teclista, juntas y gesticulando con las manos ante la pantalla azul
Las dos otra vez, y esta vez de cara. A 200 mm desde la otra cámara.
Leire Martínez canta mientras la teclista, a su lado, gesticula con las manos abiertas
Once segundos después, a 150 mm.

A las 23:36 la pantalla se llenó de corazones y ella se puso a cantar de frente al guitarrista, los dos dentro del mismo plano.

La banda al completo agachada en corro sobre el escenario, entre luces azules
Once y treinta y seis: la banda entera se agacha en corro.
Leire Martínez canta junto al guitarrista, con el resto de la banda detrás en penumbra
Siete segundos después, ya de pie.
Leire Martínez y el guitarrista, frente a frente, ante una pantalla llena de corazones
La pantalla se llena de corazones. A 100 mm y f/2.8, ISO 500.
Leire Martínez canta de cara al guitarrista mientras la pantalla de corazones ilumina el escenario
El mismo segundo desde la otra cámara.
Leire Martínez canta con el micrófono de mano sobre un fondo rojo muy oscuro
Once y treinta y ocho, con la luz ya de recogida.

El tramo final volvió al humo. Y entre medias, un plano que no es de ella: la plaza desde la valla, llena, con los balcones encendidos detrás.

Leire Martínez canta de perfil ante el micrófono de pie, entre humo
A 200 mm. El humo vuelve para el tramo final.
Leire Martínez canta con el micrófono en la mano, rodeada de humo iluminado
Veintisiete segundos después, con el humo ya llenando el fondo.
La Plaza Mayor de Valladolid llena de público de noche, con los balcones de la plaza iluminados de naranja detrás
Once y cincuenta. La plaza, desde la valla y a 35 mm: los móviles en alto, el humo del escenario cruzando por encima y los balcones encendidos al fondo. ISO 10000.
Leire Martínez levanta las dos manos cantando bajo una luz azul
Las dos manos arriba, en azul. A 150 mm y f/2.8.
Leire Martínez canta con las manos abiertas hacia delante, entre humo y sin gesto de euforia
Las 23:57:04, y es la última firmada de su pase. Ni grito ni brazo en alto: las manos abiertas y la cara. El disco que vino a presentar va justo de esto.

Hubo además un momento que no tenemos firmado y que conviene contar igual. A las 23:24, la pantalla del fondo se llenó con la fotografía de una niña —flequillo, chaqueta blanca, jersey rosa— proyectada del tamaño del escenario. El disco se llama Historias de aquella niña y su sexta canción se titula «Aquella niña».

Y el final tampoco estaba en el programa. A las 23:57 Leire seguía sola con su teclista. Tres minutos después, ya domingo, Ana Guerra estaba otra vez en el escenario, y las dos acabaron la noche cantando la una para la otra.

Ana Guerra y Leire Martínez, frente a frente y sonriéndose, cantando juntas en el escenario
Las 00:00:07 del domingo. Ana Guerra vuelve al escenario y las dos acaban la noche cantando la una para la otra.

Cómo se hicieron estas fotos

El 70-200 mm f/4 en una Sony A7 III y el 35-150 mm f/2-2.8 en una A7 IV, las dos a la vez: veinticinco minutos solapadas en el pase de Ana Guerra y treinta y dos en el de Leire.

  • 1.351 fotogramas de Ana Guerra, de las 21:23:10 a las 22:17:30: cincuenta y cuatro minutos.
  • 1.584 fotogramas de Leire Martínez, de las 23:09:58 a las 00:00:36: cincuenta y un minutos, y el último ya del domingo.
  • 21 fotogramas más de la plaza y de la Casa Consistorial, todos a 35 mm.
  • De ISO 200 con el cielo aún claro a ISO 25600 de madrugada: siete pasos entre el primer disparo y el último.
  • De 35 a 200 mm en los dos pases.
  • 90 fotografías en esta entrada.

Se acaban las fiestas

Quedaba un día. El domingo 13, El Pérrez a las 19:30 y, a las 21:00, «Pura Verdad Flamenco», con Kiki Morente, Lin Cortés, Enrique Heredia «Negri», Sandra Carrasco y Belén López, que cerró la Plaza Mayor hasta el año que viene.

Si te perdiste las anteriores, aquí están la de Carolina Durante y Bravo Maldonado; la de MAREF; la de Ronnie Wood e Imelda May; la de Paco Devotion, Bego Martín y Mëstiza; la de Carlos Baute, bajo la lluvia; la de Rusowsky; la de Burning y Obús; y la de Judeline y Sandra Promis, del primer sábado.

Fotografías: Samy Haggag y César Mena.

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